Comunicación for dummies (principios)

Los popes de la comunicación aseguran que para que un artículo sea atractivo, además de escribir más o menos bien (y si es posible, poco), hay que agregarle imágenes y color. Así, el lector engancha con la imagen y los colores para después seguir con los escasos dos o tres párrafos que, por una fatalidad de eso que se llama escritura, en algún lado tienen que estar. Estas conjeturas van de la mano con el “cada-día-se-lee-menos” y el "hay que atrapar al lector, como si lo primero no fuera una contradicción y lo segundo una redundancia.

Como justificación, nuestros comunicólogos -en esmeradas genialidades teóricas-, realizan largas y complejas elucubraciones a las que podemos clasificar sin temor a equivocarnos, como sarta de pelotudeces. Que vienen a demostrar que en lo profundo de su ciencia, jamás pudieron entender por qué alguien escribe, alguien lee y así se establece un contrato.


Por eso acá, haciendo gala de un escepticismo que cuando mucho se verá premiado por el fracaso, no se ponen imágenes ni colores, ni nada de nada. Sólo palabra, tras palabra, tras palabra, para provocar un profundo rechazo en los cientistas, lograr algún que otro lector encarnizado… y si es posible, también, ambas cosas al mismo tiempo.

Nosotros que leímos a Proust, puteamos a Proust y amamos a Proust, establecemos estas convicciones antes de que sea demasiado tarde y salgan a corrernos con el estilo, el formato y la mar en coche.

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