La muerte de un boliviano, editorial de La Nación

Los editoriales de los diarios son el lugar a partir del cual el medio da su posición sobre un tema. Por decirlo de algún modo, es un género de opinión del tipo institucional y es la nota de mayor peso político dentro del medio . Y el editorial de hoy, de La Nación, fue en gran medida sorprendente.

El 2 de octubre publicamos una nota sobre asesinato de Adams Ledesma, que es la más leída de este sitio. La información no estaba en ningún medio tradicional y la nota se centró en preguntarse el por qué. Pero después, a partir de que el escrito fue ganando espacio en relación con los otros, la pregunta cambió del “por qué” a qué es verdaderamente lo que le interesa al lector.

Hoy, un mes después del hecho, La Nación editorializa sobre el caso del periodista asesinado. Un editorial escueto, de apenas 495 palabras pero que para ese diario, si se tiene en cuenta el tarjet, es un gran avance, como también lo es la tímida crítica al papel de los medios de comunicación sobre este tema.

El diario escribe, “Su asesinato permanece impune y el lamentable poco espacio que le hemos dedicado los medios contribuye, en parte, a la impunidad (…). Las hipótesis que se barajan relacionan su muerte tanto con su lucha contra la droga como con su papel activo en la defensa de los derechos de los vecinos de la villa”. Y agrega una suerte de desagravio para los medios pequeños, “La labor de los periodistas de medios pequeños o barriales suele ser mucho más ardua que la de sus colegas de medios más grandes. Es allí donde priva la vocación y la voluntad de afrontar dificultades, no existe el vedetismo y, a veces, ni siquiera una compensación económica”.

Pero esto no debería alegrar ni conformar a nadie. Si se piensa bien, los medios son instrumentos de la democracia. Y en estos tiempos donde la no-noticia es también noticia, las verdaderas noticias se ocultan o aparecen un mes tarde en un editorial timorato.

La información es un derecho, un deber y al mismo tiempo una mercancía. Es en esa naturaleza fragmentaria donde se discute también la democracia. En el caso de Ledesma, a priori, pareciera no ser un producto atractivo para vender al lector. Pero aunque no lo fuere –cosa que genera serias dudas-, aun quedan las otras partes de la noticia: el deber de los medios a informar y el derecho del lector a ser informado, en un interjuego no siempre cristalino.

Adams Ledesma, periodista, villero, boliviano y muerto. Reclamamos justicia, reclamamos difusión, investigación y análisis… reclamamos justicia.

Acá el editorial: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1313927

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