El periodismo militante y otras yerbas

Se ha puesto en boga en el último tiempo hablar sobre "periodismo militante" versus "periodismo profesional". Vaya uno a saber quién fue el "iluminado" que dijo, hagamos política con periodismo y vamos a llamarlo militancia periodística. El problema es que, a esa misma cabeza "iluminada", jamás se le ocurrió pensar que eso ya se había hecho antes. O quizás sí se le ocurrió, pero confió que en la cultura de los 140 caracteres todo se olvida más o menos rápido.

La militancia periodística allá por el siglo XVIII, si las cuentas no me fallan, se le llamaba prensa facciosa. Es decir, un partido político tenía su propio diario y escribía en él lo que se le antojaba, sin una diferenciación neta entre información y propaganda. Es más, traemos la cuestión al Río de la Plata y decimos que La Gazeta de Buenos Ayres era el órgano de propaganda de la revolución. Claro, eran otros tiempos y nadie se ponía colorado por eso, ni siquiera por el hecho de que su lectura fuera obligatoria después de misa.

El problema no está en la militancia o no del medio periodístico si este lo declara abiertamente, y no busca la confusión entre "información objetiva" y propaganda. Un medio militante puede hacer tranquilamente las dos cosas aunque siempre va a tener el sesgo informativo dirigido hacia la parte en la que milita.

De la otra mano, están las empresas periodísticas que se rasgan las vestiduras en contra de esta forma de práctica de la profesión, aunque el vínculo de transparencia entre esas empresas y el público se vea empañada por intereses de diversa índole. En otras palabras, no pertenecen a un universo ideal donde la información es prístina y desinteresada, por lo que aquí también puede observarse el mismo sesgo informativo que en el caso anterior, sólo que por motivos diferentes.

Pero de todas formas, cuando abre el diario La Nación y ve que el lema reza: "Será una tribuna de doctrina", cabe entender que es una doctrina ideológica, lo dice abiertamente y como dicen las comadronas y las tías viejas, "el que avisa no engaña". Esto también puede verse con Clarín y su fuerte vínculo con el desarrollismo hace ya muchos años, sobre lo que hay abundante bibliografía.

Entonces, ¿cuál es el problema con el "periodismo militante"? En realidad, ninguno. Todos los medios que vemos hoy parten del desarrollo de un estilo similar. Más aun, todo el desarrollo posterior del periodismo procede de esta forma de concepción, sólo que la pars positiva ganó de mano y suele verse al periodismo y a los periodistas como militantes de, primero la verdad y, luego y como vehículo, la objetividad; relaciones estrictamente falsas que ya tratamos en el artículo "el periodismo y la mar en coche".

Dicho esto, ¿qué mas podría agregar yo desde mi pequeño blog de pensar cosas? Sólo un consejo peculiar, práctico e interesante: muchachos, medio alplax y a la cama porque el estrés sin sentido es perjudicial para la salud. Al fin y al cabo, todos hacemos una parresía imperfecta de vez en cuando.

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