Tévez y el tiempo 2.0

Tévez vivirá por siempre, está condenado a la gambeta embarullada y a la fealdad para la eternidad toda.

Y cuando el ritmo denso de la cumbia flagrante ya no amanezca, se derretirá de a poco, como los sueños que mal soñados realizan el último esfuerzo contra todas sus imperfecciones, hasta desvanecerse sobre una taza de café.

Entonces, Tévez abandonará su fealdad entre los mortales y tomará el tono cobrizo de los semidioses del Olimpo futbolero.

De él quedará una quebrada milimétrica, algunos desplantes y un discurso sin “eses”. Pero su rostro se recompondrá a la luz de la nostalgia metafísica de que todo futbol pasado fue mejor, aunque mejor como un coda o como un punto de retorno eterno.

Así, a nadie le importará que la mentira se sostenga. Lo importante será que la leyenda no decaiga y que no queden dudas de que Tevez, en el tiempo, fue el "jugador del pueblo" y no un millonario caprichoso que jugó cuando y como se le dio la gana.

Hoy se dice que "Tevez tiene huevos". Nosotros decimos que "Tevez tiene un trabajo en la fábrica del fútbol y todo operario tiene huevos para mantener su sustento", pero a estas discusiones se las traga la historia.

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