Rifar el plan Conectar Igualdad por Mercado Libre

Hace un año más o menos, cuando el Gobierno empezó a repartir computadoras a “troche y moche” le dije a Román, mi fiel y gran escudero de las noches largas, “no te hagás drama, el año que viene se las compramos en Mercado Libre y hacemos negocio”. Mi comentario, corrosivo como siempre y sin ningún tipo de gracia –aunque lo cáustico siempre parece gracioso a priori-, era más que nada una valoración de probabilidad.
Lo feo no está en las hipótesis disparatadas, sino en que la realidad no las refute y que sea eso lo que a la larga justifique la misantropía o la baja estima por el género humano.
Entonces, si vamos a las ferias medio clandestinas de esas que pululan por TODOS los barrios del conurbano y encontramos, por ejemplo, la leche de los planes sociales que no deben comercializarse, ¿cómo no vamos a encontrar una computadora que, en todo caso, es mucho más rentable que un cartón de leche larga vida?
Pues bien, nos encontramos en Mercado libre con la Netbook del programa social a unos 900 pesos, y según dicen crackeada y lista para funcionar. Para alejar toda sospecha de que sea pura paranoia, pegamos el comentario del vendedor que dice más o menos así: “estas son las primeras q entrego el gobierno, dudo q tenga ese chip porque un compañero denuncio un robo y no la bloquearon, igual es una maquina muy buena y sirve doy garantia de q es asi”. Y no es sólo una, hay más, bastantes más. Alcanza con poner netbook exo y empezar a buscar.
Pero cuando vemos que el canje del vendedor son 900 pesos o un Blackberry entendemos que algo está fallando por lo menos en dos partes. Primero en la cosmovisión del vendedor al que le regalaron una herramienta y la cambia por un “tamagochi”, y segundo, en la parte de control por parte del Estado. El control es importante, evita que todo se vaya a la mierda.
Acá lo central no es si quiera la plata, entiéndase. El problema es el criterio: a quién le damos qué, con qué sentido, con qué finalidad y qué es lo que hacemos cuando el instrumento cumple con su fin.
A mi parecer (y digo que es SOLO mi parecer), el Programa Conectar Igualdad es bueno, pero hay que refinarlo para que no termine en estas cosas, hay que preguntar, entre otras cosas, cómo mejorar el sistema de seguridad que, hasta ahora, mi hijo de 7 años con un destornillador es capaz de desactivar.
No voy a preguntar cuánto salieron esas máquinas porque en este artículo no compete, pero sí es necesario aseverar que cuando decimos que “el mundo se está yendo a la mierda”, estamos profundamente equivocados, porque el mundo ya se fue a la mierda, lo importante es lo que hacemos ahora, en el mientras tanto. Y cuando digo, de vez en cuando, que estamos hechos mierda por la lógica de la novedad, muchos me putean, pero el problema, como dije, no está en lo que digamos, sino que está en la realidad.

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