La foto del gato, el maltrato animal y 1000 pelotudos en banda

Hoy no vamos a escribir sobre nada interesante. Así que los más abigarrados lectores digan “ufa” y circulen. Por Facebook me encuentro con esto:
Y la leyenda: “SE LLAMA: Mauricio Caraccioli (Mar del plata - Argentina) COLABOREMOS TODOS PARA QUE A ESTE "IMPRESENTABLE", LO CONOZCA TODO EL MUNDO.- ¿Este es un imbecil que hace deporte? POR FAVOR, COLABORA!! NO NOS DES LA ESPALDA!! Pueden hacer una pequeña diferencia, tan solo escribiendo sus nombres, y reenviandolas a sus contactos...este tambien es un hijo de putaaaaaaaaa”.
Indagamos un poco más y nos encontramos con esto otro,
Es decir, la leyenda del principio es falsa y difamatoria para el "Mauricio Caraccioli" que no tengo ni la más puta idea de quién es ni tampoco me interesa. Pero eso no es lo preocupante, lo preocupante es que 1500 pelotudos ponen "me gusta" sin preguntarse siquiera si la persona es la que dicen que es o si sencillamente es otra. Bueno, es sencillamente otra.
De todas maneras, este apogeo en contra del maltrato animal me parece al menos un poco contradictorio. Es decir, no veo una turba de manifestantes frente a los locales de Zarkani porque hace sus zapatos con cuero (hasta donde yo sé, el bicho -cualquier bicho- se resiste fieramente a que lo cuereen vivo). Y aquí estoy diciendo sólo que es contradictorio, no digo que es falaz, estúpido o hipócrita. Sólo contradictorio.
Pero el problema también radica en que la realidad se resiste (fieramente, también, como los bichos), a la contradicción. No hay un animal y un no animal en el mismo lugar y al mismo tiempo. Las contradicciones en este sentido, son equivocaciones en las premisas lógicas que nos llevan a la conclusión errónea. También y ya en un sentido más rebuscado podemos decir que decimos "esto" porque decir "esto" da progre, está de moda o vaya a saber uno qué.
El que no lo quiera ver, que no lo vea, pero tampoco veo piras de carteras en la vía pública y buen gusto nos hacemos los argentinos de nuestras artesanías elaboradas con bichos muertos. Gran parte del relleno de la muralla china son cadáveres de animales muertos (porque para el emperador, los hombres no eran otra cosa que animales). Las Nike (Niké=Victoria en griego) de Indonesia y que están tan de moda también se elaboran con el sufrimiento animal, porque el trabajo esclavo infantil es maltrato animal ya que, recuerde, el hombre es un animal que piensa, pero también es un animal. Y mejor no hablemos de la verdulería, de los campos de concentración de menores en las cosechas del interior cosa que todos saben y nadie dice.
En lo particular tengo una amiga que no come carne, no se pone ropa elaborada con productos del cadáver de un animal y la respeto, pero porque hay coherencia entre lo que piensa y lo que hace, una praxis que lleva una inalterable lealtad con la parte ideológica (porque esto, doña, don, señora, esposa e hijo, también es ideología). Esa postura, en esos términos, es razonable. ¿Me interesa? Y... no. Pero que a mi no me interese no significa que no sea razonable y respetable.
Otras preguntas que me surgen, más allá del salvajismo de la imagen es cuándo sufre un animal (cualquier animal, incluido el hombre) y cuánto sufrimiento es capaz de soportar. Si vamos por ese lado, toda domesticación (de un perro, de un pájaro, de un aborigen hace 500 años), no es otra cosa que los rasgos de la violencia que ejercemos sobre el otro para que cumpla con los fines de nuestros propósitos, sea el otro un pájaro o lo que a ustedes les guste. Esa violencia requiere del sufrimiento de una y de ambas partes, excepto en la enajenación, es decir en el sadismo. El sádico se entrega sin razón al placer de la violencia sobre el débil (un gato o una persona) y el placer es mayor en tanto más indefensa es la víctima. No nos vamos a poner en psicologistas, para eso está la neuropsicología.
Todos nuestros actos son actos de violencia para alguien o para algo en algún sentido. Para los teóricos del "no maltrato animal", este texto será violento. Para los que defienden el psicoanálisis también, ya que puse neuropsicología. Y ni que hablar para los reformistas del lenguaje en tanto puse aborigen porque se me escapa el término que está en boga.
Pero en todo esto, a ese Mauricio Caraccioli (Mar del plata - Argentina), alguien le debe una disculpa, una retractación, un decir "che, disculpame, soy medio pelotudo y no chequé las fuentes", pero eso, todos sabemos, hace rato perimió a favor de la velocidad y el desenfado de apilar "información" irrelevante sobre hechos que se vuelven difusos porque entre tanto para elegir, nadie elige nada... o todos eligen lo mismo, que es lo mismo que no hacer ni decir nada.
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Anexo.
Como surgió indirectamente la pregunta "le creo a facebook o le creo a youtube", vale el ejercicio de no creer en ninguno de los dos porque el que "cree", no está pensando. De hecho, si tenemos que elucubrar un artefacto para abolir la capacidad de razonar es el de creer. Es decir, en tanto uno razona, critica y si lo hace, busca evidencia. Como no estamos haciendo ciencia, el camino falsacionista es medio al pedo. Así que nos remitimos a la búsqueda de fuentes y más fuentes, hasta que damos por sentada la cuestión.
Ahora... nos llama la atención la cantidad de exégetas de Einstein (algunos de buena y otros de mala calidad): "Todos somos ignorantes, pero en distintas cosas" -versiones hay varias-. Eso para los que saben un cachito de epistemología, no refiere a otra cosa que a la demarcación del conocimiento. Usted no le va a pedir a su farmacéutico que le arme una bomba nuclear para llevar en el bolsillo, ni le va a pedir al almacenero que le haga un análisis de la situación de Oriente Medio (aunque sin dudas lo hará, como proposición inválida).

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