Un escritor olvidado y las librerías de saldo


Hagamos el relato autobiográfico. Cada vez que necesito cambio de 100 pesos paso por una librería de saldo. Podría comprar un alfajor, dos chupetines, un paquete de cigarrillos o cualquiera de esas cosas de dudoso beneficio para la salud. Sin embargo, prefiero maneras más tortuosas de arruinarse la vida, como leer… y a veces hasta leer cosas buenas.


Las librerías de saldo son ese cementerio de la industria editorial al que acudimos con curiosidad y con cierto prejuicio. Esto último fundado en la falacia aceptada de que todo lo que se vende (de a montones) es bueno. Si esta premisa –de que entre más se vende, mejor es- fuese verdadera, tendríamos que aceptar, por ejemplo, que los libros de autoayuda son al menos aceptables y que la novela rosa destinada es la decantación última del arte.

Cualquiera con varias temporadas de remover libros sin un rumbo específico puede afirmar que hay clásicos de la literatura, también obras muy buenas, otras incomprendidas y algunas francamente malas –para sorpresa de muchos, estas son pocas-. Podríamos arriesgar que la estancia en el saldo no depende de la calidad del escrito sino de la variación en los gustos del mercado. Si algo pasó de moda, no se comprendió o quedó amontonado en el depósito de la editorial por una mala estimación, pasa a la oferta de las mesas que para no pocos escritores deben plantarse como un signo de vergüenza, quizás de manera injustificada.

Un claro ejemplo es “Misteriosa Buenos Aires”, una serie de cuentos de Manuel Mujica Lainez que todo aquel que quiera sembrar mentas de escritor debería leer. Mujica Lainez, con Borges son dos escritores brillantes. Y usamos el presente porque viven en la replicación de sus obras, sobre todo Borges y la horda de malos imitadores que le vino en zaga. Manucho, en cambio, quedó aprisionado en el canon y si hoy se le pregunta a cualquiera de 30 años para abajo y que no estudie Letras, hay muchas chances de que sólo lo conozca de nombre o, a veces, ni siquiera eso. Un olvido que abre un agujero en la literatura difícil de llenar.

Conseguir “Misteriosa Buenos Aires” a 15 pesos (Librería Dickens, Corrientes y Uruguay), no es una ganga, es mucho más que eso. Si se da la comparación, es la mano de la providencia, el camino de lozas amarillas, o alguno de los etcéteras que refuercen la idea de que es, en sí, un privilegio. Las palabras dispuestas como un mecanismo de relojería al servicio de la historia son hoy en día, una singularidad… y una que se lee en una tarde, casi con fascinación.

Pero no todo es alegría. En un sitio de internet donde puede encontrarse un artículo solvente sobre este libro (que dejamos en este link) pueden encontrarse comentarios como estos: “Kar & Agas escribió: Mayo 26, 2010 a las 16:13.Necesito por favor, el resumen de cada uno de los cuentos que compone el libro misteriosa buenos aires. Chau. Gracias”, “karina escribió: Mayo 27, 2010 a las 8:13. Me pueden decir cul es el contexto historico de El Libro ? Gracias”, “Guadalupe escribió: Mayo 29, 2010 a las 12:03. Hola buen día, quisiera saber el período literario de la producción del libro Misteriosa Buenos Aires, estaré muy agradecida si me respoden muchas gracias”, “flor escribió: Mayo 30, 2010 a las 15:19. hola comoe stan? yo nesecito los resumenes de los capitulos del libros por q la verdad q no los entiendo muy bien a los cuentos en si, por favor si tiene alguno resumenes de los capitulos estaria muy agradecida gracias”.

Alguien puede decir –como efectivamente me han dicho, “qué querés, si hasta la música de hoy son tres onomatopeyas y una caja de ritmos”. Y ahí me cunde una conclusión tan lógica como falsa: no es que hoy no se lea, porque la comunicación por internet todavía es eminentemente escrita, sino que se comunica en un vocabulario de, como mucho, 20 palabras. Y con 20 palabras no se sustenta la democracia.


Pasar de la literatura Mujica Lainez a la democracia es una falta de respeto, hay un universo de por medio. Un universo de 15 pesos a la espera de alguien.

No hay comentarios. :

Publicar un comentario