El Photoshop y Noticias al borde

El trucaje suele ser una herramienta efectiva para dos cosas antagónicas, la primera cambiar el significado de una fotografía; la segunda, acentuar el significado que ya tiene. Si se trata de ponerse estrictos con las definiciones, en ninguna de las dos situaciones el significado de la fotografía es el mismo que en el original. Dicho esto, nos atenemos nuevamente a Roland Barthes. La Foto en términos periodísticos, sin el título no es nada.


El título es lo que ancla la cadena de significados dentro del encuadre. Por ejemplo, en la fotografía anterior quizás se reconozca a la presidente de la Nación en el centro y en primer plano junto con la leyenda de tren doble piso. 

En segundo plano y con la notoriedad que cobró por estos días puede reconocerse al secretario de Transporte, pero el resto de los participantes resultan desconocidos para cualquiera que no haga de la información su negocio. De hecho, se mantiene la intriga sobre el otro protagonista de la imagen, lo que es indudable es que es desconocido. 

Lo que no es desconocido es el otro protagonista, el cartel de "tren doble piso" por encima de la mano de la Presidente y las dos miradas centrándose en él para la foto. Es decir, como una afirmación de lo anterior, sin el título, la imagen carece de contexto. 

Ahora, observemos la nueva configuración que transmiten a la foto el trucaje y la titulación de la revista Noticias.


Esta es la fotografía del principio con el agregado del título y el trucaje. Parece una adulteración burda, pero no lo es ya que si observamos, además de la obvia integración de un nuevo protagonista a la reproducción, se le agregan dos asientos del supuesto tren en una línea anterior para lograr un artilugio efectivo, que las tres personas centrales de la fotografía trucada queden en el mismo eje. 

A la persona desprevenida puede llamarle la atención la nueva configuración: tres personas comparten protagonismo, una de ellas conocida, Cristina Fernández, los otros dos, no. No daremos lugar a la interpretación cuasi psicologista de la transmisión de atributos de una persona a la otra dentro del montaje.

Luego, el título "El clan cirigliano (desde adentro). Secretos y poder de una famiglia unita (sic). Sus lecciones a los K. La relación fraternal con De Vido. Cómo piensan defenderse y por qué justifican la inversión cero en ferrocarriles". El título y la imagen se refuerzan. Así, por más que no se sepa quiénes son los dos personajes que rodean a la Presidente, se deduce que son  de la familia Cirigliano. 

Vease que sin uno de ellos, la margen derecha quedaría despejada y el título perdería peso. Es decir que, el título toma fuerza en base a una falsedad: esa imagen jamás ocurrió, pero el texto ancla el sentido, en relación de parentesco entre ambos desconocidos y de sus negocios con el Estado, a lo que se agrega el término de "famiglia unita" da la consideración del clisé de las películas de mafiosos norteamericanas. Aquí se puede especular sobre el intento de implicación de la Presidente con los empresarios que puede ser verdadera o falsa, pero que no se demuestra en la foto original. 

La construcción y el título vacían de contexto a la reproducción original, que fue en la presentación de los trenes de doble piso, situación del todo alejada de la connotación que se le pretende dar. Sin embargo, como un fallo del nuevo contexto puede señalarse un par de cuestiones: si Cristina está con la "famiglia unita" o ya para quitarle el eufemismo cobarde y a prueba de cartas documento, con los mafiosos, ¿qué es, víctima, corresponsable, culpable? No se comprende. O, en realidad, sí, en tanto se analiza la línea editorial del medio. 

Anulado el background original, y resignificando a partir de la muerte de 51 personas en Once por el servicio ineficiente, la intervención del Estado en la empresa TBA, la variedad de negocios que concentra el conglomerado Cirigliano, la imagen negativa que acumula el gobierno nacional a sólo tres meses de la reelección de autoridades; el significado de la imagen se torna turbia, con aires de mafia, reforzada por la oscuridad de un funcionario tan irresponsable como Juan Pablo Schiavi. Ahora, la cara del secretario de Transporte se proyecta al primer plano, junto con el de la protagonista, pero por una cuestión de conocimiento mediático.

Este es el caso de una ilustración libre y, luego, falsa de la realidad pero que se vende como tal en primera plana de una revista de gran circulación. Una ilustración que pretende conjugar a los máximos representantes de una empresa corrupta con la máxima representante del Ejecutivo Nacional.


La aclaración del trucaje se da en la página 26, lo cual no da por tierra con el intento de análisis precedente sino que lo refuerza al establecer la claridad del engaño, que no sería tal si la misma aclaración se encontrara en la misma dimensión de su sustrato. Inducir la compra a partir del embuste es una magia pobre que se agota a lo largo de unas pocas páginas y no aporta nada, excepto unos pocos pesos a la distribución del número.

La investigación de José Antonio Díaz y Diego Leuco merece ser leída, no porque aporte nada nuevo sino porque funciona como una especie de racconto de lo conocido hasta ahora, aunque la imagen de tapa sea una farsa. Una farsa porque toda fotografía se presenta, según convenimos con Barthes, como un "analogon perfecto" de la realidad, pero un análogo que en la composición se transforma en falso.

No hay comentarios. :

Publicar un comentario