Señor televisor


Te compraste el nuevo televisor inteligente, led, con 3D y más allá de todo eso seguís viendo los partidos en canal 7, sólo que ahora en lugar ver la imagen con “lluvia” la ves pixelada, lo que configura todo un avance en materia de distorsión de la imagen. 

Ya con una resolución mejor se puede ver la eterna repetición de “Gasoleros” o las series de ciencia ficción clase B con las que Pol-Ka se empeña en revolverle el estómago a cualquiera que no le guste el kitsch. También se puede apreciar en HD la monoforma anatómica de las participantes de los “gerundios por un sueño”, hasta que el sueño se atrofie y sólo quede el gerundio que como tal, es un buen terrorista del lenguaje.

Si no les gusta el clisé ni el gerundio, en una calidad relativamente inferior –como en oferta-, pueden ver a un montón de vagos haciendo lo que mejor hacen: nada. A esa nada se le puso de nombre reality. Y es verdad, en la vida suceden pocas cosas (salvo que sea bombero, policía bonaerense, proxeneta o ministro de gobierno), pero para ver esa nada de uno reflejada en los otros, es mejor quedarse con la de uno que, al menos, es inexorable.

En el campo de lo periodístico, en tu televisor de última generación podés encontrar cuatro variantes aunque, claro, el periodismo en la era del 3D es ante todo un problema de conjeturas:

  • El periodismo a lo Rolando Graña, donde todo es tremendo y ominoso y se teje por el lado del contratipo para llegar a máximas muy de clase media: “Todos los X son Y”. Por ejemplo, “todos los negros son chorros”, “todos los negros son faloperos”, “el país está destruido por la inmigración (de negros)” y “todos los negros son de Boca”, etc.
  •  El periodismo a lo Telefé/Canal 9 donde lo central es bastante inicuo: los nacimientos de osos panda en China (en Canal 9) o las iniciativas de Telefónica (en el caso de Telefé), sin contar los videos de Youtube, SOPA y PIPA mediante. Lo importante es mantener esa felicidad boba, tipo acné de pubertad.
  •  El periodismo militante que es la prensa facciosa pero con otro nombre, a la que no se le puede negar su sinceridad ideológica: o se está de acuerdo con ellos o se es un golpista apátrida. Y por eso mismo, están absolutamente convencidos de que viven en una suerte de Canadá del sur, donde reina la equidad y la justicia (términos contrapuestos en casi todos los casos).
  • Y por último, el periodismo contramilitante que vende el valor de objetividad (valor que a esta altura ya se acostó con todos), cuando en realidad es una mezcla de los anteriores. La técnica es bastante simple: al periodismo contramilitante no se le ordena lo que tiene que decir, simplemente se le deja en claro los puntos que no tiene que tocar.

Dejemos la cháchara de un periodismo que atrasa. 

El televisor “inteligente” es bonito, no hay por qué negarlo. Pero de no mediar el Cable, sería un artefacto tan lindo e inútil como los artículos de Sprayette. 

Y en el cable la sorpresa: ya no pasan nada o casi nada en su idioma original. El doblaje tiene la costumbre de ser berreta, como una suerte de mexicano de baja intensidad impostado por todos los fracasos del ISER, del COSAL o de cualquier escuela de locutores (a lo que ya nos referimos en The Mexican Revenge). Ochenta canales para ver… nada. Pero esta, al contrario de la anterior, una nada saturada por el zapping. ¿Y el 3D? Bueno, el 3D para mirar el video que trae el televisor de fábrica. Menos mal que  ahora se conectan a internet y cualquiera puede hacer streaming de lo que en realidad le gusta, ver “El Padrino” en HD y en idioma original por Cuevana o todas las series de estreno en cualquier página de esas que le van a la zaga. Internet y el televisor, todo junto, es la gran jugada, todo tiende a una sola pantalla.

Nos agarramos de la mano y repetimos como un mantra que el problema no es de soporte, es de contenido o, lo que es lo mismo, la escasa o nula producción de contenido para los nuevos soportes... los chirimbolos a esta altura, sobran. Deberá comprobarse, pero al parecer la tecnología le da dolor de panza a las ideas y en lugar de armar productos buenos o al menos, nuevos, hacen soberbias cagadas, pero igualitas y repetidas.

Entonces, mirás a tu nuevo televisor con desconfianza. HD, 3D, Wifi, USB, HDMI, pantalla touch… para jugar al zapping o buscar videos en Cuevana. En última instancia, el nuevo aparatejo te vende la falsa esperanza de que el problema del contenido alguna vez se vaya a solucionar, cuando en realidad empeora. Como dicen los médicos, “si no mejora, en realidad está empeorando”. Quizás sea verdad eso de que repetirse es morirse de a poco, como Hollywood pero con menos plata.