El tercero excluido




 A Ivonne Bordelois, con sorna.
 
Esperar es el desempeño de un arte, dicen. El arte es la paciencia, dicen. Es como el bushido, dicen. Se dicen muchas cosas, dicen. Dicen. Di-cen. ¿Quién dice? Nadie sabe, dicen. Alguien dijo, dicen, alguna vez y desde allí se dice, dicen. Decir no es saber, dicen. Decir es decir, dicen. ¿Pero decir qué? Nadie sabe con profundidad, dicen, pero dicen. Dicen que dicen lo que dicen, pero no lo aseveran, dicen. La fuente es lo dicho del que dijo, dicen. Pero el que lo dijo, lo dijo –dicen–, porque otros lo decían, dicen. Esos otros que dicen no saben nada, dicen. Porque como dijimos, decir no es saber, decir es decir, dicen. 

El primigenio decidor dijo, dicen. Pero lo escucho de alguien que dijo, dicen. Decir es decir del decir, dicen. Decir es vivir en el tiempo constante, dicen. En el tiempo constante pero con la presencia constante del pasado, dicen. Todo en uno, dicen. D-i-c-e-n. Dicen para ponerle a otro la culpa, dicen. ¿Cuál culpa? Nadie sabe, pero seguro es culpa, dicen. La culpa de la culpa o la culpa por no sentir culpa cuando deberían sentirla, dicen. 

El decir y la culpa son como el fernet con coca, dicen: tres medidas del primero por una del segundo, dicen. Y si no te gusta el fernet es que sos un desasnado, dicen. Un bruto, dicen. Un alucinado que no sabe convivir, dicen. Porque decir, es lo más importante de todo, dicen. Lo otro no importa, lo que importa es estar diciendo, dicen. El resto es un arte, dicen, la paciencia de esperar que diga algo lo que dicen.