El loco de la cancha





Cantero, te banco. No importa que Independiente, mi amado Independiente se vaya al descenso. Yo, te banco. Porque te cargás a esos hijos de puta de la barrabrava y te dejan solo. Porque le devolvés la integridad a la Casa Roja, a la casa de la magia del Bocha, y eso que el mundo del fútbol tardó años en entender que lo del Bocha era magia y que hoy, como desagravio, lo aplauden a Iniesta en el Barca. 


Si nos tenemos que ir a la B, nos vamos a la B, pero con la frente en alta. Soy de los que quieren llevar al nene de ocho años a la cancha y contarle desde la tribuna cómo Bochini descosía la pelota al tranco, como jugando en el baldío del pueblo y convertía en goleador al delantero que le pusieran al lado.

Te dejan solo, Cantero, con todo lo bien que le estás haciendo al fútbol, y quizás sea por eso. Porque el micromundo de la dirigencia no tolera a un tipo honesto que se carga a los corruptos, que los echa, que les rompe toda la utilería de maquinaria política a patadas. 

Me gustaría decirle a mi hijo, “mirá, ahí se paraba Milito y no dejaba pasar ni a uno cuando era joven. Y cuando se puso viejo volvió al club que lo vio nacer, para despedirse de la gente que se cansó de aplaudirlo”, o “ahí brillaba Gustavito López, cuando yo era pibe, como vos, y Brindisi le dio confianza”. Yo te banco, Cantero, hasta cuando lo pusiste a Christian Díaz que no tuvo una buena campaña, pero sacó a un montón de pibes del club y muchos de ellos funcionaron.

No me da lástima el club. Me da asco lo corrupto y feo que se volvió el fútbol argentino. Pareciera una dualidad sin solución, los dirigentes adheridos a las barras mafiosas y los equipos, a los que en el juego, les ganó lo horrible. Yo quiero un técnico al que hacerle el aguante, que dure cuatro años de corrido, que tenga un proyecto de equipo, no importa en la categoría en que estemos.

Yo te creo, Cantero, y por eso te banco. Porque creo que estás loco, porque nadie resiste una foto al lado tuyo, por eso te creo. Porque sos el distinto de los dirigentes de la Casa. Escuché a la tribuna, ayer, en medio del quilombo que armaron los corruptos de la barra, ¿alguna vez escuchaste que gritaran el nombre de un dirigente que no sea acompañado de una puteada? Para mi es la primera vez. Y gane o pierda, yo quiero a esa hinchada. Yo quiero a mi club y porque le hacés bien a mi club, te banco. Y porque le hacés tanto bien a mi club: gracias, hermano.