El gran Soria (Alberto Laiseca)





Google (dos puntos), “Los Sorias”. 9.610 resultados. Es demasiado poco para una obra descomunal y disparatada que llevó 10 años escribirla y otros 20 publicarla. 30 años, en suma, es la mitad de una vida.

El estilo no es genial porque se mueve bajo otro paradigma –lo “genial”, por supuesto, requiere de una referencia que no existe en este caso–. Es, sí, una escritura que llega como una patada a los dientes del preciosismo literario. Al cabo, en el “realismo delirante” la clave se encuentra en lo distensible que se torna aquello a lo que llamamos realidad y todo lo demás es una excusa.

¿Cómo puede escribirse después de que Borges terminó con la posibilidad de escribir como Borges? Podría empezarse por leer a Laiseca (Alberto), el de los bigotazos a lo Nietzsche y de la voz de ultratumba. O, en todo caso, dejar que nos lea, como en las trasnoches de I-Sat con sus cuentos de terror.

Lea, maestro, alguna de las 1300 páginas del Gran Soria, mientras la noche se cristaliza en un sueño que no acaba de comprenderse y las luces se apagan de a poco… de a poco… de a poco… hasta que todos se agarran la cabeza por no haberlo visto antes.