Ken Robinson, la educación y algunas otras cosas



Ken Robinson es un conferencista agudo y gracioso que, entre risa y risa, dice cosas interesantes que llegan al hueso de la cuestión. Sí, habla sobre Educación. Sí, demuestra que los temas sobre Educación no tienen por qué ser aburridos. Como demostración quedan dos conferencias que brindó en TED (2004 y 2010) que, en realidad, son una sola, dividida en dos tiempos de 18 minutos con un intervalo de cuatro años. 

En 2006: 



 En 2010:



La cuestión está en que la charla es tan amena que queda la duda de si lo que Robinson dice son puras macanas (porque macaneadores profesionales sobran, tampoco hay que ir mucho más lejos que al TED para demostrarlo). Sin embargo, hay que anotar que, entre muchos otras cosas, Robinson escribió “All Our Futures: Creativity, Culture and Education” (Todos nuestros futuros: creatividad, cultura y educación), una crítica al sistema de enseñanza inglés y que puede encontrarse AQUÍ.  Me quedo con esta frase: “Creativity is not simply a matter of letting go. Serious creative achievement relies on knowledge, control of materials and command of ideas. Creative education involves a balance between teaching knowledge and skills, and encouraging innovation. In these ways, creative development is directly related to cultural education”.

Después está la pregunta acerca de si lo que dice puede aplicarse a un sistema como el argentino, con recursos escasos, con una división clara entre la gestión pública y privada de la Educación, con otra clara división entre la educación de la Capital y la de las provincias, donde la opción es la escuela o la calle o la nada, o la escuela y la nada, si es que esta cumple su función como guardería normativa que evita a los grandes del problema de qué hacer con los chicos, sin mirar que lo importante son los chicos o, lo que es lo mismo, los futuros grandes.  

La verdad es que la pregunta sobre la educación y la creatividad parece demasiado grande cuando se empieza por el carril de preguntarse si mañana hay o no hay clases (en la escuela de gestión pública, en la de gestión privada no pasa nada aunque los docentes sean los mismos). Es decir, aunque la pregunta debería ser otra, ver el fracaso de la participación en ese sistema de educación a escala mundial que debe ser revolucionado (sobre esto se trata la segunda charla), no debería sorprender a nadie. 

Listamos por último los resultados de las pruebas PISA que señala el informe de Educar 2050:


1.    Argentina se desempeñó entre los peores ocho países participantes, mientras que el nivel de la Ciudad de Buenos Aires fue comparable al de los países latinoamericanos con mayores puntajes. Ambos sistemas, sin embargo, estuvieron lejos de los mejores rankeados y del promedio de la OCDE.

2.    Argentina no ha mejorado en ninguna materia desde que comenzó a participar en las pruebas PISA, más de una década atrás. En matemática y ciencia, no ha mejorado desde ningún punto de comparación. En lectura, mejoró desde el 2006, pero luego de haber empeorado considerablemente, lo que la ubica de nuevo en su desempeño original del año 2000.

3.    Mientras tanto, varios países latinoamericanos han logrado mejorar ampliamente. Brasil alcanzó a Argentina en matemática. Chile empezó desde el mismo punto de lectura que Argentina y hoy la supera cómodamente. Perú es de los países que más mejoró en el mundo y se acercó al desempeño de Argentina.

4.    Un agraviante porcentaje de alumnos no alcanzó los niveles mínimos de aprendizaje en lectura, matemática y ciencia. Dos tercios se desempeñaron en los niveles más bajos en matemática, y uno de cada dos en lectura y ciencia.

5.    En Argentina, el porcentaje de alumnos que no alcanza niveles mínimos de aprendizaje no cambió; en varios países latinoamericanos, se redujo considerablemente. Brasil y México redujeron este porcentaje en matemática; Chile y Perú en lectura; y Brasil en ciencia.

6.    Menos de un 1% de los alumnos argentinos logró niveles de excelencia en todas las materias—y este porcentaje bajó en matemática y lectura. La Ciudad de Buenos Aires tuvo una proporción más alta en todas las materias; de las más altas de la América Latina, pero bajas de acuerdo a estándares mundiales.

7.    Argentina tuvo una de las brechas de género más pequeñas en matemática, pero una de las más amplias en lectura. En matemática, les fue mejor a los varones. En lectura, a las mujeres. No hubo diferencias en ciencia.

8.    Los estudiantes rurales se desempeñaron un grado escolar por detrás de sus pares urbanos en matemática. De hecho, Argentina fue de los pocos países participantes con brechas urbano-rurales en matemática.

9.    Las brechas por nivel socio-económico son de las más amplias del mundo, pero aún las escuelas de mayor nivel obtienen bajos resultados. El desempeño de los estudiantes y escuelas de nivel socio-económico bajo es el cuarto más bajo de los 65 países participantes. Estas brechas son más pronunciadas en Ciudad de Buenos Aires. Aún así, las escuelas argentinas con mayor nivel socioeconómico obtienen resultados similares a las de menor nivel en otros países.

10. Argentina se desempeña muy por debajo de otros países con niveles de ingreso o de inversión en educación similar. En matemática y ciencia, Argentina fue el país que peor se desempeñó para su nivel de ingreso. Y si bien Argentina tiene la inversión por alumno más alta de los países latinoamericanos participantes, su desempeño es de los más bajos de la región.



El problema no son los chicos, son los grandes que hacen las normas que hacen de los chicos nuevos grandes que son el problema de los chicos del próximo eslabón de la cadena. Así, al infinito... a lo indefinido... a la nada... y más allá.