La sociedad de la transparencia | Byung-Chul Han (Fragmento)


El libro de Han es corto y bastante accesible, en el sentido de que no se va por las ramas con el lenguaje académico. La idea fuerza es que la “transparencia”, en lugar de ser algo positivo, se convierte en una “dictadura” que atenta contra los elementos constitutivos de la sociedad y se convierte en “el infierno de lo igual”.

En este tipo de temas es difícil no caer en el lugar común. Han a veces los logra, y otras no, pero esto no le resta el valor expeditivo y –en cierto punto– pedágógico.

Es un libro "liviano", apto para leer en la playa.



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   Ningún otro lema domina hoy tanto el discurso público como la transparencia. Esta se reclama de manera efusiva, sobre todo en relación con la libertad de información. La omnipresente exigencia de transparencia, que aumenta hasta convertirla en un fetiche y totalizarla, se remonta a un cambio de paradigma que no puede reducirse al ámbito de la política y de la economía. La sociedad de la negatividad y cede el paso a una sociedad en la que la negatividad se desmonta cada vez más a favor de la positividad. Así, la sociedad de la transparencia se manifiesta en primer lugar como sociedad positiva.
   Las cosas se hacen transparentes cuando abandonan cualquier negatividad, cuando se alisan y allanan, cuando se insertan sin resistencia en el torrente liso del capital, la comunicación y la información. Las acciones se tornan transparentes cuando se hacen operacionales, cuando se someten a los procesos de cálculo, dirección y control. El tiempo se convierte en transparente cuando se nivela como la sucesión de un presente disponible. También el futuro se positiva como presente optimado. El tiempo transparente es un tiempo carente de todo destino y evento. Las imágenes se hace transparentes cuando, liberadas de toda dramaturgia, coreografía y escenografía, de toda profundidad hermenéutica, de todo sentido, se vuelven pornográficas. Pornografía es el contacto inmediato entre la imagen y el ojo. Las cosas se ornan transparentes cuando se despojan de su singularidad y se expresan completamente en la dimensión del precio. El dinero, que todo lo hace comparable con todo, suprime cualquier rasgo de lo inconmensurable, cualquier singularidad de las cosas. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual.
   Quien refiere la transparencia tan sólo a la corrupción y a la libertad de información desconoce su envergadura. La transparencia es una coacción sistémica que se apodera de todos los sucesos sociales y los somete a un profundo cambio. El sistema social somete hoy todos sus procesos a una coacción de transparencia para hacerlos operacionales y acelerarlos. La presión de la aceleración va de la mano del desmontaje de la negatividad. La comunicación alcanza su máxima velocidad allí donde lo igual responde a lo igual, cuando tiene lugar una reacción en cadena de lo igual. La negatividad de lo otro y de lo extraño o la resistencia de lo otro, perturba y retarda la lisa comunicación de lo igual. La transparencia estabiliza y acelera el sistema por el hecho de que elimina lo otro lo extraño. Esta coacción sistémica convierte a la sociedad de la transparencia en una sociedad uniformada. En esto consiste su rasgo totalitario: “una nueva palabra para la uniformación: transparencia”1.
   El lenguaje transparente es una lengua formal, puramente maquinal, operacional, que carece de toda ambivalencia. Ya Humboldt señala la fundamental falta de transparencia inherente a toda lengua humana: “Al escuchar una palabra no hay dos personas que piensen exactamente lo mismo, y esta diferencia, por pequeña que sea, se extiende, como las ondas en el agua, por todo el conjunto de la lengua […] Por eso toda comprensión es al mismo tiempo una incomprensión; toda coincidencia de ideas o sentimientos una simultánea divergencia”2. Aquel mundo que tan solo constara de informaciones, y cuya circulación no perturbada se llamara comunicación sería igual que una máquina. La sociedad positiva está dominada por la “transparencia y la obscenidad de la información en un universo deseventualizado”3. La coacción de la transparencia nivela al hombre mismo hasta convertirlo en un elemento funcional de un sistema. Ahí está la violencia de la transparencia.

1. Estas palabras aparecen en una nota del diario de Ulrich Schacht del 23 de junio de 2011. CF. U. Schacht, Uber Schnee und Geschichte, Berlín 20120.
2.W. v. Humboldt, sobre la diversidad de la estructura del lenguaje humano y su influencia sobre el desarrollo espiritual de la humanidad. Barcelona, Anthropos, 1990, p. 88.
3. J. Baudrillard, Las estrategias fatales, Barcelona, Anagrama, 1983. p. 22.


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