Una poesía de los confines | M.



Ya no hay nada que decir
ni que romper.
Sólo hay gente
que nos mira 
y se pregunta
por qué la sombra
se traga a si misma
y lo anochece todo,
o por qué no hay alas
donde debería haberlas,
o por qué la acción
de dios es redundante
y no disimula.

Escribir es
la tentación de quebrarse
y la imposibilidad
de las ganas

(afuera hay gente
...y nos mira)

la venganza es equilibrio
y tanto fastidio...
y tanta hemorragia...

Armar y desarmar
en un solo acto
deshojar la esperanza
sin conmiseración.

Nos duele
una noche
en los huesos
y la profunda
inexistencia
del alma.

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