Subte. 18:30 | M.


Ponés la cumbia al mango. Los auriculares vibran, se descalabran. Sentís el frío del asco de las señoras de Belgrano.

Demorás el efecto, sabés lo que viene. Metés la mano en el bolso con lentitud. Hay un ligero sofocón en ese infierno de carteras y perfume.

El asco trasunta en horror. En pánico. Es por el libro de Kant que abrís como si nada.

Hay algo que se quiebra. Es el misterio de lo inconmensurable. Y aunque pensás en el pobre de Feyerabend, y en lo poco que pusimos de nuestra parte, por dentro te reís. Cimentar la paradoja es el comienzo de la fiesta.

-------

Esto, que más bien es una humorada, no estaba destinado a estar aquí. La insistencia de los amigos pudo más. Esta versión es la corregida y recortada.

4 comentarios :

  1. Pues a mi me parece genial, una manera distinta pero a la vez incitadora de llevarnos hacia.............

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy generoso tu comentario, como siempre. Maríjose.
      Gracias!

      Eliminar
  2. A mí también me ha gustado mucho. "Cimentar la paradoja es el comienzo de la fiesta". Sí. Bien por los amigos insistentes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias a vos, Carmen, por comentar.
      Saludos!

      Eliminar