Dos poemas de Josu Landa



A PROPÓSITO DE LA HOJARASCA

Aunque caigan al río,
estas hojas secas no se hunden.

Aunque el agua esté inquieta,
suelen seguir hacia delante.

(Los tankas de Arropain)


CARGA LARGA

Después de todo llevamos cosas en la sangre
gotas de un día destrozado
almíbar para santos
ríos siempre ríos
tirados como un suelo rojo
         (como un sueño rojo)
y también un poco de luz
páginas como horizontes
con la garganta abierta
y por qué no el cuchillo
el brillo gris del alarido
cuántas caricias del silencio
y desde luego flores como tumbas
y besos como verdaderos labios
alas de carne y humo
balas más agudas
ruedas de víboras en cero
y el niño blando bien peinado
a manos de un otoño anunciado
pasos como huellas
como mariposas dormidas en la arena
llamaradas de gatos dando tumbos
sin corazón y sin habla
pero eso sí: la peste de las palabras
y un peso
un peso de discretas piedras calientes
de larvas abandonando piel tras piel
ánimas ladinas más allá de la sonrisa
y el flujo sordo del tú
del que estás ahí como si cuerpo
sibilante sofocante asfixiante
el orden y la orden
do brama la tapa de los sexos
clavos para llagas
y todo un bicho expiatorio
y el túnel en el rayo que no cesa
pero arde y esparce claras cenizas
la barca llena de vírgenes
y claro claro el cisne
y su calmo sollozo que madura todo
hasta las semillas
hasta el punto final
y tal vez algo de sangre
 secándose

(La luz en el vano)


 Fuente.

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