Dos poemas de Miguel González Gerth



YA NO QUIERO PRESTAR OÍDO

Ya no quiero prestar oído
a los secretos que dice el silencio
ya no quiero entremirar
su mirar entre las sombras
ya no quiero morar
en la quietud de su penumbra
no quiero ni entrar
en la luna de su espejo

Deseo ávidamente
con ansias de última aventura
deseo desear deseos
deseos de viento, de volar
de altura y brújulas exactas
de amor acompasado
de gritar, de plomo
de aire y tierra en plumas

Quiero esperar el eco de mi vida
y saber que sólo solamente solo
se escucha el tiempo que fue y vino
como un pasado repasado apenas
por la yema de un dedo recordante
que se aprieta angustiado a los oídos
que se muerde con dientes de tristeza
o que inicia el girar de un trompo

Ya no quiero prestar oído
a los secretos que dice el silencio
quiero ser sordo, quiero ser hombre
quiero gritar mi deseo sin aburrirme
quiero aullar a la luna como un perro
quiero vivir sin vida, quiero morirme
en la queja que sumerge el mundo
y sube y apenas toca el cielo



LA SOLEDAD

La soledad es algo
que a veces asombra

Se percibe una música
por las estelas del aire
en un teatro, en una tienda, en una calle
una mirada, una sonrisa
una casi palabra
se antojan a la imaginación
en cualquier parte

La soledad es algo

que a veces asombra 

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