Nocturno hindú | Antonio Tabucchi (M.)


 Si bien hay libros malos, pienso que en la mayor parte de los casos se debe a un malentendido o a un desencuentro. Hay libros buenos pero que no son para uno (el malentendido) y hay libros buenos que son para uno pero en otro momento (el desencuentro). La diferencia entre lo primero y lo segundo se evidencia a lo largo del tiempo, cuando se retoma el libro abandonado y la historia encaja (o no).

Esto es lo que me sucedió con Nocturno hindú, de Antonio Tabucchi, que compré por recomendación. 110 páginas que sufrí, a pesar de comprender que estaba bien escrito. ¿Fue por la temática? ¿Fue por la trama? ¿Fue por la estructura de los personajes? ¿Fue por el estilo del autor? Creo que hay un poco de cada cosa.

El protagonista va a la India a buscar a un amigo que se perdió o que simplemente no quiere ser encontrado. Esa búsqueda es la matriz de la historia. El muro de la diferencia cultural, la representación de lo exótico, los viajes de un punto a otro del paisaje y las reflexiones un tanto superficiales –aunque no demasiado–, conforman el resto. Lo nocturno y lo onírico le suman color. Los personajes secundarios son accesorios, breves excusas para las reflexiones que citamos arriba. Esto se ubica entre un misterio endeble y el otro. Y a pesar de todo, no es un mal libro.

Nunca había leído a Tabucchi y es durísimo entrar a un autor con el libro equivocado, porque después cuesta deshacerse del prejuicio. Dicen que Sostiene Pereira es mejor. Probablemente le daremos otra chance para saber si al final hay un desencuentro o se trata de un gran malentendido.

(Anagrama, 1995. 110 páginas)

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