Tres poemas de Leónidas Lamborghini


EL EXTRAVIADO

Como el que un día
leyendo el diario
se sorprende
en la sección Extraviados

y quién soy
y dónde estoy se pregunta.

Como el que ve esa foto
de su rostro
allí
y reconoce su rostro
pero no se identifica

y quién soy
y dónde estoy se pregunta.

Como el que lee
sus datos de identidad
allí
debajo de la foto
de su rostro
y se identifica
pero no se reconoce

y quién soy
y dónde estoy se pregunta.

Como el que intenta
hacer memoria
y toca su cuerpo y se dice
soy éste, estoy aquí
y comienza a buscarse
y no se encuentra

como ese
como ese

y quién soy
y dónde estoy se pregunta.


EN EL HOSPICIO

Como el que va hablando
solo
por la calle
tratando de entenderse

la ciudad es su hospicio.

Como el que está
confesando
su angustia a otro
y ese otro
es él mismo
andando por la calle

la ciudad es su hospicio.

Como el que sin saberlo
va caminando
entre la gente
y le hace extraños gestos
a ese otro
que es él mismo

la ciudad es su hospicio.

Como el que de una esquina
a la otra
camina y habla solo
porque trata de entenderse
con ese otro
que es él mismo
como ese
como ese

la ciudad es su hospicio


EL MENDIGO

Como el que
desde el umbral
—ese mendigo—
extiende su mano
y pide mudamente
con temblor.
Como el que postrado
en el umbral
extiende su mano
temblorosa
y pide mudamente
—ese mendigo—
con temor.
Como el que mudamente
extiende su mano
temblorosa
temerosa
y pide postrado
en el umbral
como ese
como ese
con temblor y temor.



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