Un poema | M.




...



… y entonces me convertí en centauro,
corté las arterias que me unían
 con las trincheras del lenguaje
y dije adiós. Adiós poemas. Adiós
criterio de posibilidad.

Poemas y antipoemas se abrazan.
Sufren los ejercicios abominables
la proliferación de los nenúfares y el rosa.
Lo inevitable de ese efluvio rosa,
del kitsch que se aglutina
y estalla
y salpica
sin conmiseración.  

… entonces me convertí en centauro,
y abandoné la frontera.

Regreso a mi preludio agrafe.
Que la piara destroce
con su esmero
lo que queda atrás.


(Grabo y publico este poema por insistencia de mi esposa. Y las esposas pueden ser muy insistentes).

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