Dos poemas de Miguel González Gerth



TRAVESÍA EN ROJO

El rojo afán de mi tristeza
navega su nuevo itinerario,
invitando a todo el complejo circundante.

La participación resulta inevitable,
y la falacia patética de Ruskin
se cumple feliz y locamente
mientras mi luto enrojecido
conflagra árboles y aves,
céspedes humildes,
ondulaciones y trinos.

¡Qué verdor sombrío y ensimismado!
Todo un querer subir a espacios improbables
se desmorona en quiebros de arena fugitiva.
Ricos trozos de naturaleza,
compactas piedras desleídas,
maderas álgidas en medio del verano,
un reino completísimo de insectos y de flores
sufre su ciclo breve y repetido
como deseando condensar su esencia
para llamarse muerte en carne viva,
y, fértil rito, ofrece un constante grito
que se aúna con el terremoto,
con la tempestad y con la tromba,
con el alud, con el relámpago feroz
que invaden, que habitan y pululan
mi alma decididamente en ruinas,
mi pobre alma cuyo afán vacila,
se hunde en el abismo de sí misma
por ser tristeza y luto enrojecidos.

DESCONFIGURACIONES

1. Deshaciendo el poema

Hay veces que un prurito inesperado
nos lleva a merodear de nuevo,
a reconsiderar, y vemos que todo lo ya visto
no era nada.

Y entonces una sensación ambigua
ejerce sobre el hombre un poder lato,
extendido, más allá de la ilusión
que es todo.

Se mueven las cosas, los objetos,
ya menos ordenados, entre los que se pierden,
por ejemplo, las... y los...

Así desaparecen nombres, sujetos, vago contenido:
quedando sólo lada, lodo, nada, nodo, tada, todo.

2. Rehaciendo el poema

Hoy que el arte tiene pretensiones,
quizá la ciencia y la política
debieran convertirse en juegos
de átomos y sueños.

Aunque ya lo son: el milagro de los panes
y los peces.

Lástima que el arte quiera andar
no bien con compromisos, sino con ínfulas y líos.
Estoy harto de harte, baste decir
que el harte me harta.
Y hasta que el harte os harte
no os daréis cuenta cabal de que arte
se escribe y se hace sin hache.

¡Hacha a la hache del harte!

3. El canto
azul sin sol en la lluvia
unta su urna de cristal
ahoga la sed única
sola columna vertebral
duna de llanto luna
pulsa el fondo de los viáticos
luz en derroche aúna
avidez de las claves
grave sedente ingrávido
en la noche profunda
solemne de las aves
se ha formado el canto. 


Fuente: Material de lectura.

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