Tres poemas de Wallace Stevens



EL HOMBRE DE NIEVE
Se debe poseer un espíritu de invierno
para observar la escarcha y las ramas
de los pinos encostrados de nieve;
y haber tenido frío durante largo tiempo
para contemplar los enebros erizados de hielo,
los rudos abetos en el distante resplandor
del sol de enero; y no pensar
en ningún dolor en el sonido del viento,
en el rumor de unas pocas hojas,
que es la voz de la tierra
llena del mismo viento
que sopla en el mismo desnudo paraje
para el que escucha, el que escucha en la nieve,
y, nada en sí mismo, contempla
esa nada que no está allí y la nada que está.

TEORÍA
Soy lo que me rodea.
Las mujeres comprenden esto.
No se puede ser duquesa
A cien yardas de un carruaje.
Esto, pues, son retratos:
Un vestíbulo negro;
una cama alta rodeada de cortinas.
Esto son sólo ejemplos.

HUMANIDAD HECHA DE PALABRAS
¿Qué seríamos nosotros sin el mito sexual,
el humano ensueño o el poema de la muerte?
Castrados en un amasijo hecho de luna. La vida consiste
en proposiciones acerca de la vida. El humano
ensueño es una soledad en la cual
componemos esas proposiciones, desgarrados por los sueños,
por los terribles sortilegios de las derrotas
y por el miedo a descubrir que derrotas y sueños son uno.
La raza entera es un poeta que escribe
las excéntricas proposiciones de su destino.


Versión de Alberto Girri, Andrés Sánchez Robayna y Guillermo Sucre.

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