Dos poemas de Georges Bataille



El Vacío

Llamas nos rodearon
bajo nuestros pasos se abrió el abismo
un silencio de leche de hielo de huesos
nos envolvía con un halo
eres la transfigurada
mi destino te ha roto los dientes
tu corazón es un hipo
tus uñas han hallado el vacío
hablas como la risa
los vientos alisan tu cabello
la angustia que el corazón oprime
precipita tu burla
tus manos tras mi cabeza
no agarran sino la muerte
tus besos rientes no se abren
sino a mi pobreza de infierno
bajo el baldaquino sórdido
del que penden los murciélagos
tu maravillosa desnudez
no es más que una mentira sin lágrimas
mi grito te llama en el desierto
al que no quieres venir
mi grito te llama en el desierto
en el que se cumplirán tus sueños
tu boca sellada a mi boca
y tu lengua en mis dientes
la inmensa muerte te acogerá
caerá la inmensa noche
entonces habré hecho el vacío
en tu cabeza abandonada
tu ausencia estará desnuda
como una pierna sin medias
esperando el desastre
en que se extinguirá la luz
seré yo suave en tu corazón
como el frío de la muerte.


La Discordia

Diez cien casas se derrumban
cien y luego mil muertos
en la ventana de la nube
Vientre abierto
rostro alzado
reflejo de extensos nubarrones
imagen de cielo inmenso
Más arriba
que lo alto del cielo oscuro
más arriba
en una loca hendidura
una estela de luz
es el halo de la muerte.
Hambre tengo de sangre
Hambre de tierra ensangrentada
Hambre de pescado hambre de rabia
Hambre de basura hambre de río.

Versiones de Pilar Ruiz Va.


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