Dos poemas de Ana Plenasio



No hay angustia más idéntica
al color de un pájaro crucificado en invierno
afirma la condenada

El dolor regresa en versos
transforma cada tarde de sol en alas muertas

Por el hueco sangrante de los clavos
renace y se multiplica
la mirada suplicante de pichón abandonado

***

La condenada se pregunta
Adónde andará mi rostro
el mismo que
observó el espanto
el desalojo
Sabés
responde Ana
quizás ande a cielo abierto
licuado con el mío

Tal vez llevemos un disfraz de euforias
para alentar a las Anas sucesivas
Para no asustarlas de vida
para que no arranquen sus ojos
en todas las mañanas

Pero los días muerden duro
como engendros
del hambre
la felicidad apenas
son dos labios mendigos

Y de qué servirá
entonces
llevar puesta esta máscara 


Estos poemas son de "La condenada – Ana, pelo con pájaros"

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